Turismo por Madrid con Miguel Fonda



Probablemente, el rey de España que más hizo por Madrid, de entre los pertenecientes a la dinastía de los Austrias, fue el que decidió la capitalidad  de Madrid, o sea  Felipe II.

Sin embargo, su obra pasa desapercibida, porque este monarca, que probablemente tuvo la pesada carga de administrar el imperio más grande que tuvo jamás España   (curiosamente sin el título de Emperador, que le fue facilitado a su primo Maximiliano II de Austria  por su tío,y padre de Felipe II,  el Emperador Carlos I de España y V de Alemania), donde, según la leyenda,”nunca se ponía el sol”, se dedicó en esta su capital, a tareas de reforma administrativa, buen gobierno, restructuración urbanística ,y otras,que,aunque pasaban desapercibidas, fueron de gran importancia .

Hay que tener en cuenta que, en apenas  40 años, que median entre la declaración de capitalidad (Cédula  Real de 1561)hasta su muerte, en 1598,la población de Madrid ,pasa de 10.000 a más de 100.000 habitantes, es decir ,se multiplica por diez, con los enormes problemas de todo orden que esto representa.

Una masa de seres humanos de este calibre, con un aumento tan rápido y en un espacio tan reducido, requería de una estructura urbana y de alojamiento inexistente y difícil de crear en ese lapso de tiempo.

Por otra parte, el traslado  de la Corte a Madrid, hizo necesario un crecimiento enorme de alojamientos para funcionarios y personas de rango, que formaban parte de la Corte.

A tal fin, el rey estableció la cesión obligatoria, y en los mejores y más céntricos lugares de la Villa, de espacios iguales a los de los propietarios. Esta medida  administrativa, que tuvo rango de ley, se  denominó Regalía de Aposento.

Los propietarios, al sentirse lógicamente perjudicados  de forma notoria en sus intereses y formas de vida, inventaron una, por así decirlo, un ardid: las llamadas “casas a la Malicia”.

Esta trampa, que por cierto fue ampliamente tolerada por la administración municipal, consistía en levantar espacios para vivienda en partes no visibles desde la calle, para aumentar el espacio residencial de estos propietarios, que se habían visto privados de sus casas o de parte de ellas de manera arbitraria.

Hoy en día, sobre todo en el Barrio de las Letras, y en el llamado Madrid de los Austrias, son bastante visibles, sobre todo teniendo en cuenta las reformas posteriores, que han dejado al descubierto estas “trampas”  arquitectónicas.